Biberones - tetinas

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¿Padres primerizos? Bueno, quizá este artículo no es una guía práctica de cómo criar al hijo perfecto o ser un padre o madre ejemplar a la primera, pero sí que te ayudará a comprender un poco mejor el mundo de los biberones y la gran gama de posibilidades que hay en el mercado para el recién llegado al hogar. 

Puede que el proceso de toma de decisiones acerca de la compra de un biberón u otro parezca al sencillo, pero como todo, esto tiene su miga. Y es que en un mercado prediseñado para encontrar la solución a las necesidades de todo tipo de bebés y padres, la tarea de selección es cada vez más compleja, especialmente si reparas en todas las características que deberías buscar en un producto a la hora de invertir tu dinero en él.

Los bebés pueden parecer seres más sencillos que los adultos y aparentar relativo conformismo, pero lo cierto es que desde muy pequeños están aprendiendo a discernir entre lo que les gusta y lo que no, empezando, como no podía ser de otro modo, con los objetos básicos que les rodean durante las primeras etapas de la vida. El más básico de todos, quizá, es el biberón.

No todas las tetinas son iguales y los bebés lo saben perfectamente. Más que saberlo; lo sienten, lo degustan y huelen. La calidad del biberón con el que administremos la leche al pequeño o pequeña será directamente proporcional al material con el que ha sido fabricado, y el principal motivo por el que debemos prestar especial atención a esto es que el lactante podría rechazar sistemáticamente la toma si ha registrado una experiencia negativa en un momento previo (gusto a plástico, textura desagradable, mal olor de la tetina o del envase, por ejemplo).

¿Qué tener en cuenta a la hora de comprar biberones?

 

El tamaño es algo que debemos ir revisando a medida que el bebé va creciendo. Nos resultará infinitamente más práctico preparar la cantidad de leche que necesitamos por cada toma sin necesidad de recalentar el sobrante (algo que, además, no está recomendado para el preparado de polvos lácteos). Las medidas oscilan desde los 150 ml hasta los 360 ml, de los que los más comunes son los intermedios de 180 ml y 250 ml.

Tener una previsión acerca de la medida aproximada que necesitará el pequeño por cada toma nos ayudará a calcular más la cantidad diaria y, con ello, el tamaño adecuado para el biberón, a medida que pasan los meses y cambian los requerimientos nutricionales.

También es importante tener esto en cuenta para la variación alimentaria que irá surgiendo durante el crecimiento, ya que el pediatra te irá indicando qué alimentos ir incorporando a la dieta. Muchos de ellos serán administrados mediante el biberón, que también deberá tener una tetina proporcional a la densidad de la comida. Puedes encontrar tetinas especiales redondas de 3 posiciones para 3 tipos distintos de flujo, para papilla, para flujo lento e incluso anatómicas (emulando la forma del pezón).

El material es fundamental. Como mencionamos anteriormente, un producto de mala calidad tendrá un sabor sintético desagradable al paladar del pequeño que podría modificar el sabor natural de la leche, lo cual podría derivar en rechazos nada convenientes a estas edades.

Los materiales más adecuados e higiénicos para la fabricación de biberones son el látex y la silicona, ya que son económicos, muy duraderos y muy fáciles de limpiar. Son preparados químicos no nocivos que no tienden a registrar el gusto de los alimentos con los que se encuentran en contacto con el paso del tiempo; esto siempre y cuando se les proporcione una óptima higienización diaria según las indicaciones del fabricante.

La forma puede ser un aspecto infravalorado, pero realmente ha de ser tenida en cuenta para garantizar la correcta posición y consiguiente administración de la leche u otros alimentos albergados en el interior del bote. Si la forma es inadecuada, podría tender a deslizarse y provocar un atragantamiento o aspiración indebida. 

La forma del bote debe ajustarse cómodamente a la forma de la mano del administrador. Es importante entender que se pasará una buena cantidad de horas en esta posición durante los primeros meses (e incluso años) de vida del pequeño.

Por último, respecto a la forma, asegúrate de que esta es lo suficientemente ergonómica como para permitirte una limpieza y desinfección diaria adecuadas (sin muchas rugosidades o resquicios que permitan la acumulación de detritos).

Es posible que hayas podido hacerte una idea más adecuada sobre cómo decidir qué biberón se ajusta a tus necesidades y las de tu pequeño o pequeña. Como habrás podido comprobar, no se trata de una decisión fácil, debido a la enorme oferta que existe en el mercado. 

Ten muy en cuenta todos los aspectos que hemos tratado en este artículo para garantizarte una correcta inversión en un producto duradero y de calidad, especialmente hablando de artículos relacionados con la alimentación como son los biberones. ¡Ahora solo te queda disfrutar al máximo del peque de la casa!